lunes 22 de agosto de 2011

NO ENTIENDO NADA

Con la tranquilidad que otorga el paso de los días y la normalidad suficiente en las calles es el momento para reflexionar sobre lo ocurrido esta semana en Madrid. No entraré en los aspectos económicos de la visita de Benedicto XVI ya que al parecer una auditoria se encargará de dirimir si el dinero público ha tenido algo que ver en este asunto. Hay otros aspectos sobre los que sí sería interesante reflexionar como pueden ser el fin de la igualdad entre ciudadanos, la cesión de espacios públicos o la vuelta de Karl Marx al escenario político.

Los habituales de Madrid en agosto hemos visto interrumpida la falsa tranquilidad que tanto nos gusta disfrutar en estas fechas. La llegada de miles de jóvenes, y no tan jóvenes, ataviados con banderas de todos los rincones del mundo ha alterado el ecosistema estival donde se pretende respirar y estar en lugares en los que a lo largo del año resulta imposible. Este elemento ajeno en forma de multitud ha roto los frágiles equilibrios sociales que se dan en la ciudad. No hay que echarse las manos a la cabeza por sentirnos discriminados ya que por todos es sabido que la igualdad entre ciudadanos es totalmente falsa pues los controles discriminatorios se dan y seguirán dando tras el verano en todas las plazas y estaciones de metro de los barrios con más población migrante. Esta vulneración básica de los derechos fundamentales ya ha sido denunciada y registrada por múltiples medios y reporteros gráficos. Esta vez ha sido diferente y no han sido los rasgos fenotípicos los que han marcado la discriminación. Una simple mochila (la haya pagado yo o no...) suponía el salvoconducto para poder circular libremente por calles y plazas vigiladas y tomadas por agentes armados y preparados para no sé qué enfrentamientos (como se ha visto solo se ha agredido en una sola dirección) La bandera y el crucifijo también supone abrirse paso con billetes caducados en el transporte público madrileño que acaba de sufrir una subida del 50% en el billete sencillo para ser más rentable (no recortemos de la innecesaria publicidad de autobombo del suburbano que llena todos los andenes) La amenazada sanidad pública madrileña con el copago merodeando los alrededores y la administración privada de hospitales también se abrirá de forma "gratis total" (Esperanza dixit) si estás en Madrid por ser JMJ. La mochila no solo permitía circular sino disuadir posibles agresiones de estos agentes uniformados. Estos agentes que lo que han hecho es abrir cabezas, bocas y golpear con contundencia inusitada para acabar con discrepancias entre "peregrinos y laicos" ¿No está permitida la discusión verbal en la vía pública? No entiendo nada. Los que más hablan de lo que pasó en Sol y aledaños son los que no han estado allí. No entiendo nada. ¿Realmente pensamos que son casos aislados lo que nos han mostrado los videos que circulan por la red? ¿Soy el único loco que ha visto que esa es la norma en las actuaciones de la UIP? No entiendo nada. A ver si la investigación en forma de "información reservada" de la correcta actuación de los agentes de la UIP (según Jaúregui, Pepiño y la desaparecida Carrión) no se pierde en el oscurantismo corporativista policial y sale a la luz.

El uso de los espacios públicos por parte de los ciudadanos es algo por lo que se lleva luchando bastante tiempo. Es necesario romper la lógica del pagar por estar o usar un lugar que es de todas las personas. Si la plaza de Callao se llena con gente sentada en el suelo debatiendo de diferentes temas incomoda, pero si una marca de galletas quiere ocupar los mimos metros cuadrados que las personas debatiendo con trigo para una campaña es aceptado y tolerado pues ha pagado por ese lugar que no le corresponde. El espacio público no se puede comprar y vender por fechas. Por lo tanto que los peregrinos llenen plazas, calles y avenidas no supone un problema como tampoco lo supondría que los miles de asistentes al mundial de parchís llegaran con sus colores a la ciudad. Un tema diferente es la cesión exclusiva de polideportivos y colegios públicos para sus horas de descanso y rezo pues ya cuentan con lugares destinados a este fin. No creo que a los asistentes al mundial de parchís les dejaran dichos lugares, cosa que sería más comprensible pues las actividades culturales deberían tener cabida en esos espacios destinados a la educación y el deporte. No entiendo nada.

Y para finalizar apareció Karl Marx en Madrid traído de la boca de la presidenta de la Comunidad para oponer de forma maniquea su visión del mundo. Su reduccionismo sobre la igualdad, la dignidad y la libertad cedidas por el cristianismo a la humanidad parece olvidar los muchos momentos en que la Iglesia no actuó ni con igualdad ni con dignidad ni con libertad.

En definitiva, no entiendo nada y creo que esta visita papal no traerá nuevos matrimonios católicos ni que las iglesias se llenen de jóvenes sino el aumento de mentalidades reaccionarias de la mano de gritos como los “vivas a Cristo Rey” escuchados.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada